Extenuantes guardias médicas y renuncias de especialistas

¿Quién puede trabajar más de 24 horas seguidas y hacerlo bien? No se trata de falta de vocación; se trata de límites físicos y mentales. Está demostrado que, cuanto más se prolonga la jornada laboral médica, mayor es el riesgo de cometer errores


Luego de laborar más de 30 horas seguidas, nadie está en su mejor condición física ni mental. Esta es una de las razones por las cuales muchos especialistas renuncian a la CCSS, particularmente los más jóvenes. (Shutterstock/Shutterstock)

Ahora que está sobre la mesa el tema de las jornadas 4×3 y el retroceso que eso significaría en términos de derechos laborales y de bienestar de las personas, conviene recordar una situación laboral extrema que ha sido normalizada desde hace largo tiempo: las guardias médicas.

En ningún país del mundo, ni siquiera en los más desarrollados, existe suficiente personal médico especializado como para cubrir la atención las 24 horas del día en turnos convencionales. De ahí surge la necesidad de las guardias médicas: jornadas extraordinarias para garantizar la continuidad de la atención en los servicios hospitalarios.

Actualmente, en Costa Rica, un médico puede iniciar su jornada ordinaria en la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) a las 7:00 a. m., continuar en turno de guardia desde las 4:00 p. m. hasta las 7:00 a. m. del día siguiente y, aun así, se le exige completar su jornada laboral ordinaria ese mismo día hasta las 4:00 p. m. Es decir, son hasta 34 horas continuas de trabajo, durante las cuales pueden suceder infinidad de situaciones críticas y en las que se atiende a una gran cantidad de pacientes.

Una de las razones por las cuales muchos especialistas renuncian a la CCSS, particularmente los más jóvenes, es precisamente para mejorar sus condiciones personales y familiares. Y es comprensible: luego de laborar más de 30 horas seguidas, ninguna persona está en su mejor condición física ni mental.

Si bien este tiempo extraordinario se remunera como tal, hoy muchos profesionales valoran más su salud mental, la posibilidad de compartir con su familia y el tiempo para dedicarse a otras actividades fuera del trabajo, que el dinero en sí mismo.

A male doctor in hospital attire sitting pensively, representing healthcare challenges.

¿Qué han hecho otros países para mejorar las condiciones laborales de sus médicos y disminuir la presión que afrontan? La solución ha sido simple y humana: el médico que realiza una guardia no se queda a completar su jornada ordinaria al día siguiente. Sale del hospital a las 7:00 a. m. y se va a descansar. Este pequeño gesto, lejos de ser un privilegio, es una necesidad que permite al médico recuperarse física y mentalmente, compensar el tiempo en familia y mejorar sustancialmente la calidad de atención que brinda a sus pacientes.

Esto no es una utopía. En países con sistemas de seguridad social sólidos como España, Alemania o Francia, las normativas laborales establecen que, tras una guardia nocturna, el médico tiene derecho al descanso obligatorio de al menos 12 horas antes de volver a trabajar. En España, por ejemplo, es común que los médicos no retornen a su jornada regular tras una guardia; esta práctica está reconocida en muchos hospitales públicos como una medida de protección tanto para el profesional como para el paciente. Lo mismo ocurre en Francia, donde el descanso posguardia está regulado por la ley y por convenios colectivos del sistema de salud.

¿Quién puede trabajar más de 24 horas seguidas y hacerlo bien? No se trata de falta de vocación: se trata de límites físicos y mentales. Está más que demostrado que, cuanto más se prolonga la jornada laboral médica, mayor es el riesgo de cometer errores. Somos seres humanos, y el agotamiento es una condición inevitable cuando no se respeta el descanso.

Ahora que se habla tanto de listas de espera y de la fuga de especialistas de la Caja, este pequeño cambio (permitir el descanso luego de la guardia) podría significar una considerable mejoría en las condiciones laborales de los médicos y, por ende, una estrategia sencilla pero poderosa para lograr la retención de los nuevos especialistas.

No, no son “guardias dormilonas”, como dijo una vez el presidente de la República. Son jornadas de trabajo intensas en las que se atienden personas, muchas veces en situaciones críticas, que merecen ser recibidas por profesionales en su mejor condición. Lo mínimo que deberíamos garantizarles a estos médicos es la posibilidad de descansar después de atender a otros durante toda la noche.

Lástima que, al igual que con la insistencia por las jornadas 4X3, el interés que predomina sea el del empleador, no el bienestar de los trabajadores, que son quienes mantienen el sistema funcionando.

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